sábado, 23 de febrero de 2008

¿Cuánto Vale una Gaviota?


En los primeros 2 días de Festival ya se han entregado 8 gaviotas de plata y la misma cantidad de antorchas de oro y plata. O sea, el que no se lleva premio, es un auténtico fracaso (Six Pack).

Entonces, ¿vale la pena entregar estos premios? ¿Cuál es el sentido si todos se los van a llevar casi seguramente?

Ese es el tema en cuestión. La intención de las antorchas, y en su máxima expresión la gaviota, es entregar un reconocimiento a quienes realmente “dejan la grande” en Viña del Mar. Sólo para los que realizan un show de carácter excepcional.

En el momento en que todos reciben el premio, la gaviota deja de convertirse en algo extraordinario y se convierte en algo ordinario.

Y ahí hay una fuerte crítica a los animadores. Durante las jornadas Lagos y Tomicic han prácticamente incitado al público a entregar los premios. A veces cuando hay unos pocos pedidos o entregándolos todos de una. Debieran revisar esa parte de su labor como animadores del evento.

De esta edición solo 2 shows debieran haberse llevado la gaviota de plata: el humor de Stefan Kramer y lo de Franco de Vita, quien pudo haberse quedado más horas cantando.

En el Festival debiera restringirse esta entrega ilimitada. Primero partiendo por los conductores, al señalarles cuánta efervescencia debe generarse en el público para la entrega de un galardón. Y luego estableciendo que no se puedan entregar seguidas. Que tenga que pasar un mínimo de tiempo para que no sea todo por una sola canción.

Es complejo legislar en torno a este tema. La medición siempre va a ser ambigua, de hecho recuerdo que en años anteriores hubo un “aplausómetro” para dictaminar el premio o la famosa frase del Puma Rodríguez.

¿Cómo lo harías para la entrega de estos premios?

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